lunes 5 de octubre de 2009
¡Yo ví a Madre Perra en Zacatecas!
viernes 18 de septiembre de 2009
¡Encesta!
A Beatriz Preciado y a Beto Apreciado
Hay una pregunta que mientras más me la hago más difícil me es contestarla ¿con cuantas mujeres me he acostado?... y no es que me hagan falta dedos en los pies.
El otro día charlaba de esto con un amigo heterosexual, él me dijo que para los hombres acostarse con una mujer implica meterla (la verga en la vagina) y eyacular, pero “encestar” requiere además que la mujer llegue al orgasmo (situación incognoscible), porque si “notoriamente” no “llega”, tampoco vale la pena contar la experiencia con los “cuates”.
En el caso de mis amigos hombres homosexuales, “encestar” es penetrar o ser penetrado por el ano y eyacular. Lo que comparte con el sistema heterosexual es lo de eyacular (verter el líquido vital), porque de no ser así, sería más bien una “media cogida”. Cabe señalar que en los hombres homosexuales me ha parecido que es más importante que eyacule el que penetra. Pero ¿cómo “encestar” lésbicamente si supuestamente no pene-tramos y mucho menos eyaculamos?
Hice mi encuesta con amigas. Algunas dijeron que para que contara como un “acueste” ambas tenían que haber estado completamente desnudas. Lo que de antemano nos hace perder el partido con lo heterocentrado, ya que una mujer con falda sólo tiene que arrimarse la tanga (si es que lleva puesta) y el hombre bajarse la bragueta para que podamos decir que… él la tiene la lleva se la pasa la tira y ¡¡¡Enceeestaaa!!! (aplausos) que buena jugada la de esta noche.
Así que otras propusieron que si los dedos penetraban la vagina era encestar. En ese sentido le ganamos a lo heterocentrado porque sólo es necesario entrar a un baño y hacer “lo nuestro”, pero esta práctica es desprestigiada porque en lo heteronormativo, meter los dedos al “pastel” ni siquiera cuenta como una “media cogida” es, a lo mucho, un “faje”.
Luego entonces, otras compañeras establecieron que si en los heterosexuales lo importante es la unión de los sexos y en los hombres homosexuales la unión del sexo reproductivo con el sexo re(quete)creativo, o sea el ano, en las lesbianas se “encesta” si se hacen “tijeras”. Pero el único par de veces que intenté “quemar las pelucas” -pussyfight- me pareció de las posiciones más incómodas y surrealistas… luego entonces ¿soy virgen? ¿la más más más virgen de las vírgenes?
El sexo lésbico se ha vuelto un gran misterio en los últimos años, cada vez me sorprende menos que para hablar de lo erógeno Judith Butler haya titulado su ensayo “El falo lesbiano” que Beatriz Preciado interpretará como “el dildo”, el cual en el imaginario heterocentrado es el “juguete” lésbico por excelencia. Porque además es un “juguete”, porque el ano goza de ser de “carne y hueso” y estar instalado en el cuerpo, y porque además se dice que es “la forma más directa de hacer un masaje próstata”, lo que (por cierto) promueve la eyaculación.
A diferencia de lo lésbico, donde se pone en duda que los dedos puedan realizar “el trabajo completo” de hacer “llegar” a una mujer, aunque sean la parte del cuerpo con la que efectuamos la “psicomotricidad fina”; porque tampoco se toma en cuenta que en los dedos exista una concentración nerviosa como si cuenta para hablar, por ejemplo, del pene y del clítoris como órganos sexuales. Porque en dado caso se considera a los dedos muy cortos para alcanzar la zona del placer femenino, a la mano “excesiva” y al dildo de juguete. Porque en primera instancia una mujer no debería sentir placer por sí sola, de tal modo que en el sistema heteronormativo es inexplicable y enigmático, que no una, si no dos mujeres, puedan complacerse haciendo uso de sí mismas.
Porque lo lésbico supone en sí, dos marginalidades. La primera es que no “encestas” con tu complemento para la reproducción (eres homosexual); y la segunda es que, aún cuando eres “la más rica reserva de la humanidad”[1], el líquido vital de la reproducción (semen) no lo eyaculas por ningún lado a ninguna parte (eres mujer).
Pero bueno, el discurso médico heterocentrado de “avanzada” ha demostrado que puede incluso tolerar lo homosexual, aunque sus relaciones “sexuales” sean “piratas” y ha sacado nuestras prácticas de la lista negra de desviaciones sexuales… Pero ¿qué pasa con las que no han salido de esa lista? Las llamadas: Parafilias.
Pero eso es - como diría la viejita del comercial - otra historia. ¿Continuará?
[1] E. Mounier. Contraportada de “Mariana eres mujer” por Atala Alba Román. México: Nueva Evangelización; 2001.
sábado 15 de agosto de 2009
lunes 10 de agosto de 2009
La Gloria... Trevi

En honor a la partida del Performativo Decadente.
Esta es una historia que empezó a escribirse hace mucho tiempo. Erase una madre a la que le gustaba hacer disfraces para sus pequeños hijos, a la niña le había costurado desde un tutú de ballet clásico hasta rumbera, y al niño le había conseguido desde las tortugas ninjas hasta superman. En un buen carnaval de kínder, su pequeña hija de míseros cuatro años (Febrero de 1992) se le plantó de frente y le expresó “quiero ser Gloria Trevi”. En ese entonces la mamá no tenía nada en contra de la Gloria y quizás hasta le entusiasmó la idea, así que compró una tela de lentejuelas para el top, pañuelos de colores para la falda y unas medias negras que agujereo porque “así aparecía Gloria en las películas”… sólo faltaba un pequeño detalle… el cabello de su hija era recortito… decidió acudir con su vecina que tenía en renta más diez pelucas de cabello real. La madre le preguntó: ¿podría prestarme una peluca sólo por una hora?, y la vecina también preguntó: se puede saber ¿para qué?, la madre, supongo que con un poco de vergüenza, respondió: es que mi hija quiere ser la Gloria… Trevi.
Como verán en la foto, la vecina aceptó, lo que seguro no se imaginó, es que cuando se escuchará la voz de la Trevi cantando “A mí me gusta andar de pelo suelto / aunque me digan que hasta barro el suelo”, yo bajaría la (en ese entonces) cabecita y arrastraría la peluca por el piso.
En fin, me sentí malota y realizada, ilegal y amenazadora, Ivaneza y Madre-Perra fusionadas. ¿Qué tenía Gloria para mi infancia? No sé, pero entre otras cosas recuerdo que cuando la directora de la preparatoria mandó a llamar a mi madre porque me vio besándome con una chica, mi madre me reprochó “sólo entraste a la prepa a soltarte el chongo”, como para responderle “y voy y voy y voy y voy… voy a traer el pelo suelto”.
Sabemos de antemano que soltarse el chongo y traer el pelo suelto, no sólo hace referencia a una decisión cosmética, sino también en “la simbología erótica de la cabellera vemos, tanto en imágenes pictóricas como literarias, que el atractivo sexual que de ella emana reside fundamentalmente en que ésta aparezca suelta, frondosa y esparcida alrededor de su rostro”[1]… y la letra de la canción de la Gloria dice “A mí me gusta andar de pelo suelto / aunque me digan que hasta barro el suelo / seré agresiva como gata en celo o / a veces mansa como león con sueño”[2].
Básicamente, Gloria en el disco (Tu ángel de la guarda) se mostraba como la mujer de clase económica baja (por condición y elección, sino lo creen recordemos “A gatas” y “Que bueno que no fui Lady di”), que decidía sobre ella misma y sobre su sexualidad, esto queda más claro en el segundo tema del disco “Virgen de las vírgenes” donde contrapone dos tipos de pensamientos: el del deber ser femenino y el de su querer ser femenino. Ejemplo:
Oh,oh, yo creo que no… me dejaré
Oh, oh, yo soy mujer… me porto bien
Oh, oh, yo creo que sí… ya lo pensé
Oh, oh, yo soy mujer… me siento bien
Y por supuesto, Gloria escogía en sus canciones lo que le daba la gana. El tema de la vida sexual femenina aparece en otras muchas canciones, mencionaré una por cada disco que le conozco: “Satisfecha” en ¿Qué hago aquí? (1989), “(Como si fuera) La primera vez” en Tu ángel de la guarda (1991), “Contononeia (se me mueve la cadera)” en Me siento tan sola (1992), “Chica embarazada” en Mas turbada que nunca (1994), “El curita, la niña y la loca” en Si me llevas contigo (1995), “Sexo y dinero” en Como nace el universo (2004) y “Lo que te toca” en Una rosa blue (2007).
Ahora que lo pienso, Gloria si tuvo que ver en algo de mi infancia, también a mis cuatro años fue la primera vez (según recuerdo, lo que ya es demasiado pedir) que me dije: Hoy me iré de casa. Gloria en su canción se iba descalza, yo en cambio tomé mi almohada, caminé a la esquina y me puse a llorar, porque recordé que no sabía el camino a casa de mi tía Carmen donde había pensado quedarme, entonces mi padre salió me cargó por la cintura y me metió de nuevo a la casa. El tema de desear irse a otra parte lo vemos en otras canciones, sólo mencionaré tres por ejemplificar “¿Qué hago aquí?”, “Me siento tan sola” y “Si me llevas contigo”.
Otro momento memorable de mi gloriosa infancia, fue alrededor de mis seis años, en el carro (que era lo que se conoce como una “combi”, en esa época en la que subías tu grabadora con baterías y rogabas porque tu disco no se rayara pasando un tope) cuando mi madre, ya harta de la Trevi, me gritó que dejará de cantar esa canción (Carcajada) porque era mala y ni sabía lo que significaba. Entonces mis primas Zazil y Keyrlin (dos años más grandes que yo) se opusieron a eso de que fuera mala, mi madre me miró encabronada y me preguntó: ¿Sabes que significa “me lo pasó por abajo”?. Respondí con verdadera inocencia: que se lo pasa así, como bajo los pies ¿no?. Los ojos de mis primas me respondieron: idiota.
Quiero dejar este ensayo como un non finito, mencionando que otros temas importantes en la música de Gloria Trevi son los relacionados la muerte (El último beso, Tu ángel de la guardia, Un día más de vida, Si me llevas contigo, Lloran mis muñecas, Timbres postales al cielo, Psicofonía) y la presencia del automóvil (Agárrate, Muévete, El juicio, El último beso, La pasabas bien conmigo, por mencionar algunas).
[1] Bornay, Érica. La cabellera femenina: un diálogo entre poesía y pintura. España: Ediciones Cátedra; 1994. P: 139.
[2] Andrade, Sergio. Pelo suelto en Tu ángel de la guarda. México: Bertelsmann; 1991.

martes 14 de julio de 2009
AL RITMO DE LA CUMBIA NENA.Estrategias Políticas en canciones de las Kumbia Queers. (Tercera Parte)

Desde mi perspectiva (casi) todas las canciones de las Kumbia Queers cumplen con la estrategia anterior; sin embargo, existen las que rebasan esta estrategia, como la chica de calendario que se adapta a una identificación estratégica. Resulta pertinente enunciar lo que Preciado ha definido como identificación estratégica:
- Identificaciones estratégicas: Identificaciones negativas como “bolleras” o “maricones” se han convertido en lugares de producción de identidades que resisten a la normalización, que desconfían del poder totalitario, de las llamadas a la “universalización”... Hacen un uso radical de los recursos políticos de la producción performativa de las identidades desviadas. (Preciado, 2006:3,4)
Una particular característica de esta estrategia es que, una vez que el sujeto desvincule su identidad de los binarismos de géneros, puede comenzar a construir su identidad de acuerdo a sus propios parámetros. Por lo tanto, la identificación estratégica tiene que ver con la decisión de individuo y de qué manera éste encuentra en distintos medios aquello que puede servirle para su identidad. Hace como una especie de juicios de valores que le permiten seleccionar entre elementos útiles e inútiles para la construcción de su identidad.
Lo anterior podemos destinarlo a chica de calendario. Esta identificación permite que la voz dominante en la canción se “transforme” a una voz que bien, podría ser la de un mecánico/a. Es decir, por una parte podría enfocarme al posible cambio de voz “femenina” a una “masculina”, que tiene como consecuencia la conversión performativa de un mecánico y el contexto de un taller, dominado meramente por los hombres y que a su vez objetivan a la mujer (la chica de calendario) como un instrumento más. Tal como sucedía en la cumbia villera, solo que ahora se está dando ese nuevo orden (la des-identificación). Por otra parte tenemos que esta conversión no podríamos establecerla como la primera y única variante, ya que visualmente y de nuevo, vuelven a salirse de la construcción de género sobre lo que se debe o no debe hacer. De hecho, son mujeres que actúan de acuerdo a su género, pero no hacen lo que deberían de hacer, y precisamente esta discontinuidad en el deseo permite que se identifiquen, y en consecuencia, hagan un uso radical de los performativos de género.
Tales usos radicales encontrados en la canción, son los que ponen en duda el continuum sexo-género-deseo de la voz cantante. En primera instancia tenemos a la mujer convertida en un mecánico, que se erotiza por la imagen de otra “mujer”. A su vez él o/y la mecánic@ adopta un lenguaje que hace referencia a un estilo de definir la masturbación “masculina” que, finalmente, es una sensación que le provoca la imagen de la “mujer”. Esta imagen se está usando como un objeto de deseo: un lubricante traes en la mano,/ me cae de madre que te lo quiero embarrar/ y el mes de enero y el de febrero/ y todo el año me la voy a chaquetear/ (Kumbia Queers, chica de calendario).
Esta idea presente acerca de la mujer como objeto de placer sexual, a partir de la perspectiva determinada de la cantante, se deja ver en el coro de la canción. Recita un sentido de propiedad al sustentar que, de manera repetitiva, la chica solo a ella le pertenece: ella es mi chica de calendario,/ de un lado a otro, nada ha cambiado/ella, ella es mi chica de calendario/ es un oasis cuando arreglo carros (Idem). Entonces la voz escoge algunas características masculinas y las convierte en parte de su identidad.
jueves 9 de julio de 2009
AL RITMO DE LA CUMBIA NENA.Estrategias Políticas en canciones de las Kumbia Queers. (Segunda Parte)

La isla con chicas empieza por poner énfasis en un lugar llenos de mujeres hermosas (recomendación del principio). Este va a ser el motivo detonante que de paso al resto de la canción. La voz estará en constante búsqueda de esa isla con chicas, que en un primer plano, brindan la idea de un aislamiento. Al mismo tiempo va a conjugar el sonido cumbianchero, con el sol y el mar que dan la sensación de un ambiente tropical al mismo tiempo que romántico. Por lo tanto ese lugar lejano será el pretexto para que se desarrollen características constantes de atracción hacia personas de su mismo sexo.
Con anterioridad aporté que esta canción era un cover de la Isla Bonita de Madonna, y esto resulta demasiado interesante si hacemos una comparación con la muerte de Madonna de Pedro Lemebel. Sin embargo, el enfoque no va por comparar personajes, sino por el “loco afán” de la multitud queer por la apropiación de esta cultura pop (Esta es propuesta de Iván Vázquez). No obstante, no solo habría que considerar a Pedro Lemebel, ni a las Kumbia Queers, también podríamos brindar ejemplos de canciones de Gloria Trevi y Mónica Naranjo (recordemos las epígrafes de Madre-Perra). Todos me miran y sobreviviré, respectivamente.
Esta canción construye a la voz cantante con la identidad de un mecánico ubicado en su taller de trabajo. Se trata del enamoramiento imposible hacia las chicas de calendario que, particularmente, los mecánicos, cantineros, albañiles, carpinteros, -hombres en su mayoría- colocan en las paredes de sus lugares de trabajo. Del mismo modo, la voz cantante nos cuenta las fantasías que les gustaría cumplir a partir de la configuración de la chica. Hay un manejo de la imagen de la chica, como una constante, es decir , un ser que permanecerá con las mismas características por todo un año, y que a fin de cuentas se convierte en una ilusión ante un “desierto” de carros. Es interesante la manera en la que la voz erotiza la imagen de la chica, aún cuando sabe que se trata de un simple papel en la pared.
Beatriz Preciado propone a la des-identificación como la primera estrategia política, en la que se empieza a dar un nuevo orden, así como una autoexclusión de los binarismos de género. Preciado se refiere a la des-identificación de esta forma:
Des-identificación. Surge de las bolleras que no son mujeres, de los maricas que no son hombres, de los trans que no son ni hombres ni mujeres. En este sentido, si Wittig ha sido recuperada por las multitudes queer es precisamente porque su declaración “las lesbianas no son mujeres” es un recurso que permite combatir por medio de la des-identificación la exclusión de la identidad lesbiana como condición de posibilidad de la formación del sujeto político del feminismo moderno. (Preciado, 2006:3).
Antes que nada, es necesario tomar en cuenta la reflexión sobre el género que hace Judith Butler: una construcción cultural establecida a partir de un continumm que se establece como un orden obligatorio que da como resultado la heteronormatividad, la imposición de un comportamiento considerado “normal” para la sociedad. Dicho continuum que da como resultado esa imposición es el de Sexo-género-deseo. También hay que resaltar que esta heteronormatividad puede ser transgredida por los individuos en la construcción de su identidad de género.
Ahora bien, lo anterior lo aplico en la interacción voz-letra la cual en un primer acercamiento, también exige la des-identificación. Sí la voz es la de una mujer (Juana Chang) que cumple con la continuidad de género al ser performativamente “femenina”, pero la letra de la canción es dedicada para mujeres, entonces esta interacción rechaza el deseo que iría de acuerdo a esta continuidad y, en consecuencia, abraza una discontinuidad que da como resultado esta des-identificación, se empieza por dar un nuevo orden. Este orden se establece a partir de la interpretación, debido a la condición externa que las hace rechazar los binarismos de género, se autoexcluyen.
Sin embargo, mi propuesta de des-identificación no sólo se basa en esa interacción. Los elementos de aislamiento también me hacen pensar en esa autoexclusión. Para empezar se trata de una isla que se encuentra en un lugar lejano, y el deseo por ir a ese lugar es por parte de la voz cantante-mujer, quien ansía encontrar ese sitio donde habitan otras mujeres que tienen la misma finalidad. El anhelo de ese sentimiento de búsqueda, se considera como un mero pretexto para alejarse del “mundo oficial”, en el que la heteronormatividad es esa “gran emperatriz”. De esta manera vuelven a des-identficarse, para establecer un nuevo orden en ese sitio aislado, que finalmente deja fuera a ese “mundo oficial”: Anoche una mina en San Telmo/me recomendó un lugar sensacional/lleno de chicas bonitas,/ yo ya quiero estar ahí,/lejos de aquí/una isla tropical,/todo lindo y natural/ahí es donde quiero estar/llévame a esa isla/ (Kumbia Queers, Isla con chicas). Se empieza a formar una identidad fuera del orden social, y la diferencia establecida como una sola en una minoría, se empieza tornar como una multitud.
AL RITMO DE LA CUMBIA NENA.Estrategias Políticas en canciones de las Kumbia Queers. (Primera Parte)

Este género particular de la cumbia, básicamente pertenece al mundo de las “villas de emergencia”, mundo que se caracteriza por ser de un nivel socio-económico bajo, principalmente en Argentina. Hay demasiados grupos que manifiestan este género; sin embargo, solo mencionaré algunos que suelen ser los más conocidos como Yerba Brava, Los Pibes Chorros, Damas Gratis, Metaguacha, entre otros también importantes.
La cumbia villera se empieza a revelar como tal en 1996, y las temáticas que manipulan en sus diferentes canciones abarcan situaciones de drogadicción, cárcel, borracheras, negros, el robo como principal actividad para obtener materiales, el preso que se convierte en un héroe tan solo por regresar de la cárcel. Son diversas las temáticas que se tratan, una de las más importantes para la finalidad de esta entrada es la configuración que hacen de las mujeres. Este aspecto lo retomaré más adelante, después de enunciar las características del hombre villero propuesto por Catalina Sosa en Cumbia Villera ¿Fenómeno popular?
El villero se presenta como un estereotipo que se alude como un “negro, sucio, drogadicto, vago, peligroso, borracho, ordinario y matón” (Sosa, Catalina, Cumbia Villera ¿Fenómeno popular? http://www.elortiba.org/cumbiavi.html, consultada el 27 de abril de 2008). Estas características son muy notorias en cualquiera de las canciones de los grupos mencionados con anterioridad. Proporcionaré algunos títulos para sustentar lo dicho: Alma Blanca de Metaguanche, Los dueños del Pabellón y el fumanchero de Damas Gratis. La primera tratará sobre el uso del apelativo “negro” como reacción ante una situación que lo denigra como tal; en la segunda resalta la temática relacionada con el prisionero reprimido que cobra autoridad al estar en la cárcel; la tercera nos revela la necesidad del uso de drogas.
Ahora bien, lo que a continuación acontece es la configuración de la mujer en la cumbia villera. Básicamente es una mujer objetivada principalmente por la letra de cantantes hombres heterosexuales, es decir, la voz femenina está reprimida al presentarse como ausente. Ergo, La mujer se convierte en deseo sexual. Al ser una mayoría de intérpretes heteronormativos construyen a las mujeres como seres con los que pueden mantener relaciones ocasionales, “son mujeres traicioneras, infieles, mentirosas; están cosificadas, no se les rescata ningún valor y se las trata como un objeto. A ellas les interesa el sexo por placer, no está asociada al sentimiento”. (Idem: http://www.elortiba.org/cumbiavi.html, consultada el 27 de abril de 2008). Por lo tanto, el deseo sexual de las mujeres está determinado por el punto de vista del hombre, y al mismo tiempo está adiestrado a otros hombres con el objetivo de estimular la excitación sexual, tal como lo describe Aparicio:
El deseo de la mujer (en algunas canciones de salsa) está lejos de ser su propio deseo. Es una sexualidad impuesta desde afuera, desde la sensación de poder que tiene el hombre, sobre el cuerpo, l identidad y la vida de la mujer. Mientras el deseo femenino es aludido, no es nunca autodefinido, está siempre marcado por la ausencia de cualquier voz femenina. El deseo masculino, por el contrario, está sobredeterminado. ( Aparicio,1998:29)
Después de haber aludido a las características principales de la cumbia villera, es oportuno insinuar que hemos citado todos estos aspectos con la finalidad de vincularlos a las Kumbia Queers. El vínculo de la cumbia villera a la banda, consiste en amenazar como una influencia más en su música, y es posible afirmarla debido a la gran aceptación que ellas tienen por grupos de este género (Los Pibes Chorros y Metaguache). Sin embargo, la influencia que rescato de este género en la banda, es la relacionada con las mujeres. En un primer acercamiento tenemos que no se trata de cumbia villera, pero tienen atribuciones de ésta. Las Kumbia Queers serán las portadoras de voces que al menos, en lo villero, se presenta como hombre meramente heterosexual.. Lo importante de este apartado es dar a conocer el vínculo de preponderancia existente.